“Lluvia, sol y guerra en Sebastopol”

Este dicho del siglo XIX describía con frivolidad las condiciones para que a los ganaderos castellanos les fueran bien con el cereal: tener una buena cosecha gracias al agua y al sol y que una guerra te haga quedar como único proveedor. ¿No os suena de algo? En la actualidad, sin la competencia del cereal ucraniano bloqueado por la guerra ¿se repetirá o no la historia? Por eso, viene muy a cuento recordar en este momento las palabras de Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana: “Quién olvida su historia está condenado a repetirla”.

Hoy en esta entrada seguiremos con una selección de dichos y refranes que están relacionados con la agricultura o la ganadería. Los utilizo con frecuencia porque me parecen muy acertados para explicar ciertas ideas a veces con un toque de humor. Empezamos:

“Ano de herba, ano de merda”. Posiblemente la sabiduría popular aún recuerde con este dicho la mayor hambruna registrada en la historia de Galicia. Sucedió en el bienio entre1768-69 y la causa no fue una sequía, más bien lo contrario ya que no paró de llover incluso en el verano. Se pudrieron todos los cultivos (entonces la patata y el maíz estaban menos extendidos y eran el trigo, el centeno y el mijo los mayoritarios). Además de malograrse los cultivos, los alimentos de la cosecha del año anterior guardados en huchas y en los hórreos también se pudrieron. Legiones de famélicos campesinos inundaron las ciudades gallegas buscando caridad o emigraron a Castilla o a Portugal para ofrecerse en trabajos agrícolas. Quizás estos hechos inspiraron los versos de Rosalía de Castro:

«Castellanos de Castilla, tratade ben os galegos, cando van, van como rosas, cando ven, ven como negros»

Por cierto, aunque yo solo lo conocía como alimento para canarios y periquitos lo del mijo que mencioné antes no se trata de un error. Se cultivó desde la prehistoria en toda la Cornisa Cantábrica y en Galicia los más ancianos lo recuerdan todavía. Se destinaba para el ganado, y  cocido en agua o leche en forma de papas o gachas también lo consumían las personas. El maíz llegó en el siglo XVII y se le llamó millo novo quedando el mijo como millo miudo. Más tarde el mijo cayó en desuso y el maíz monopolizó el nombre de “millo”.

“Más vale lo que deja el sol que lo que cría el agua”. Con una visión más positiva, pero con un significado muy similar al anterior. Pone además en valor los productos de secano que son de más calidad, aunque las cosechas sean menos abundantes.

Uno de los problemas actuales de la ganadería de leche es encontrar personal para los trabajos diarios. Los ganaderos también quieren sus días libres y anhelan algo que se parezca a unas vacaciones y a un horario.  A veces se robotiza el ordeño con lo que se consigue más flexibilidad en el horario, otros se juntan en sistemas cooperativos reuniendo todas las vacas en un solo establo. También hay quién opta por contratar personal para lo que se tiene que aumentar las cabezas para poder tener más ingresos y pagar así a los empleados. Los obreros también quieren un sueldo digno y un horario, no repitamos la historia denunciada por Rosalía con nuestros inmigrantes. Entrar en el bucle “Tú haces que le pagas, el hace que trabaja” asegura llevar a pique una explotación ganadera o cualquier otro negocio.

“El ojo del amo engorda el caballo”. Las empresas agrícolas difícilmente son gestionadas por bancos o multinacionales. La presencia del dueño o de los dueños es fundamental para que una granja funcione. Los intentos que conozco de gestión por sociedades anónimas, fueron un fracaso, por lo menos en vacuno de leche.

Y relacionados con la nutrición animal, sector al que de alguna manera me dedico: “Oveja chiquita cada año es corderita”. Invertir para asegurarse el futuro porque si recrías mal nunca tendrás animales con buenas producciones, ya que ni las corderitas ni las novillas dan mucha leche.

“A perro flaco todo son pulgas” si el animal tiene un problema no vendrá solo, vendrán muchos más. La subalimentación, la sobrealimentación o las situaciones de estrés vienen acompañadas de una depresión del sistema inmunitario. Una cascada de enfermedades como las diarreas, mamitis, neumonías, metritis o las enfermedades metabólicas no tardarán en aparecer.

Por último y de manera particular os digo que sin labrar la tierra ni fertilizarla de nada sirven el resto de conocimientos agronómicos. Y para expresar que no se debe perder la perspectiva de lo esencial y de lo que es realmente importante: “Ara fondo, echa basura y cágate en los libros de agricultura” 


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