El lenguaje de los huesos (VIII): Los habitantes de Pedraza (I)

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Hoy os presento a la antigua población de Pedraza, un maravilloso enclave para estudiar la época medieval en todas sus vertientes, así como para conocer varios aspectos sobre la desigualdad social imperante en la época.

Pedraza es una localidad situada, en un cerro de piedra caliza, al noreste de la provincia de Segovia. Es una Villa medieval amurallada, a la que se accede por el Arco de la Villa, encima del cual se encuentra la cárcel, y cerrada al norte por el castillo, lo que evidencia que Pedraza, durante gran parte de su historia, ejerció como fortaleza. En ambos se conserva una inscripción que hace referencia a Don Pedro Fernández de Velasco, cuarto condestable de la Casa de Velasco y Señor de la Villa.

Además del castillo se pueden encontrar las casas de los nobles, que en la actualidad aún conservan los escudos familiares en las fachadas, y los talleres de los artesanos. Allí convivían una pequeña comunidad árabe, de unas 8 familias, una comunidad mayor de judíos y la amplia comunidad cristiana.

Otra parte muy importante de Pedraza es la zona extramuros, “El Arrabal”, donde vivían las clases sociales más pobres dedicadas a la agricultura de cereales y al cuidado de ganado lanar de los señores de la Villa. Allí se ubicaba la ermita románica de Nuestra Señora del Carrascal, en activo desde el s.XII hasta mediados del s.XVII, donde estos agricultores y ganaderos tenían su punto de reunión y que hace unos años fue reconvertida en un centro de interpretación del águila imperial.

Durante el estudio de un total de 233 huesos largos entre cúbitos, húmeros, fémures y tibias derechos e izquierdos, detectamos una alta prevalencia de artrosis y periostitis, lo que nos condujo a formular nuestra primera hipótesis, la posible relación de estas lesiones óseas con el modo de vida de estos individuos. La artrosis, enfermedad ósea de las articulaciones móviles que se caracteriza por el deterioro y atrofia gradual del cartílago articular, se determinó en las regiones articulares  por la presencia de pulido en las zonas articulares (eburnación) o al menos dos de los siguientes aspectos: osteofitos marginales, formación de hueso nuevo en la superficie articular, oquedades o alteraciones del contorno articular. La periostitis, que es la inflamación, engrosamiento, calcificación y osificación del periostio, producida por diferentes factores como infecciones, traumatismos, procesos tumorales, etc. se diagnosticó en la diáfisis de los huesos largos sin hacer distinción de la parte ósea engrosada, la cortical o la superficie vascular y medular interna del hueso.

La frecuencia de artrosis y de periostitis así como su distribución, el sexo, la edad y la lateralidad de los huesos analizados, sugiere que su estilo de vida reprodujo patrones laborales que favorecían el padecimiento de lesiones articulares y la transmisión de enfermedades infecto contagiosas durante la ocupación de este emplazamiento.

La frecuencia de artrosis en las extremidades superiores, con una frecuencia similar de esta patología en ambos brazos de los varones, pero más elevada en el lado derecho de las mujeres, evidencia un empleo bilateral indiscriminado de los antebrazos en los varones y preferentemente derecho en las mujeres, en relación con el reparto de actividades laborales cotidianas. La artrosis en las extremidades inferiores muestra una mayor presencia en el lado derecho de los varones, evidenciando una tendencia diestra de este colectivo, relacionado con las labores agrícolas y de pastoreo por el terreno agreste que habitaban. También la periostitis prevalece en las extremidades inferiores tanto de varones como de mujeres, por lo que no encontramos diferencias en cuanto a la presencia de esta patología por sexos en la población, lo que relacionamos con una exposición a factores laborales e higiénicos igualitaria en ambos sexos.

Y esto, que parece una locura, es un brevísimo resumen de lo que se puede deducir del estudio de los restos esqueléticos humanos para reconstruir el modo de vida en poblaciones históricas. Si queréis saber más os esperamos en las próximas entradas.

Feliz “Noche Europea de los Investigadores”.

Que el pensamiento crítico os acompañe, carbonian@s.

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