El lenguaje de los huesos (IX): Los habitantes de Pedraza (II)

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En la entrada de hoy, me gustaría destacar la importancia de los equipos multidisciplinares, y de la documentación histórica y arqueológica, a la hora de reconstruir el modo de vida de poblaciones históricas. El estudio de los restos humanos de forma aislada nos aportan información que, de no ser complementada con su contexto histórico, socio-político y económico nos haría perder la visión global, esa que nos ayuda a comprender e interpretar cómo los condicionantes ambientales (el entorno) pueden llegar a modelar lo biológico (los restos óseos que se estudian), para así poder llegar a conclusiones de más peso.

Continuando con la entrada anterior, vamos a conocer en profundidad los aspectos más relevantes del modo de vida de los antiguos pobladores medievales de la localidad de Pedraza (Segovia).

La actividad económica predominante en Pedraza al iniciarse el s. XV era la agricultura, basada en el cultivo de cereales panificables, destacando las llamadas “tierras de pan llevar”. Cultivaban principalmente trigo en tierras de secano en el extremo noroeste, el centeno y la cebada se cultivaban en los términos de peor calidad de suelo y clima más duro, donde también se sembraba lino.

Como destacamos, la ermita de Nuestra Señora del Carrascal, ubicada extramuros de la Villa amurallada, en la zona conocida como “El Arrabal”, era el centro de reunión de los agricultores y ganaderos de Pedraza, los conocidos como pecheros, por el tipo de impuesto que debían pagar al Señor de la Villa. Además, este enclave era el lugar de enterramiento de esta clase social más desfavorecida.

El modo de enterramiento en un cementerio clásico de época medieval

En la necrópolis, cuya datación abarca desde el s. XII hasta el s. XVII, se halló en la ermita de Nuestra Señora del Carrascal, al este de la ciudad amurallada, la disposición de los enterramientos no siempre fue ordenada.

Cuando hay reutilización de tumbas, todo un clásico en cementerios medievales, suele haber solapamiento de tumbas y reducciones de huesos a los pies del individuo principal enterrado. Este es uno de los aspectos que más dificulta la asignación de cada hueso a un único individuo. Además, cuando había que hacer espacio en el entorno cementerial (algo que sigue sucediendo actualmente) se amontonaban los restos humanos en los llamados osarios.

En este caso, la única opción para realizar el estudio es tratar de averiguar el número mínimo de individuos en ese osario, con la imposibilidad de la asignación hueso a hueso a cada uno de los integrantes del mismo. Cada unidad estratigráfica (UE) fue definida por los arqueólogos atendiendo a los estratos surgidos al realizarse la excavación. En general, los enterramientos estaban colocados en decúbito supino (boca arriba), con una orientación oeste-este (la cabeza hacia el oeste) y los brazos cruzados sobre la pelvis, abdomen o pecho, en posición orante o durmiente.

Para conocer la datación aproximada, resulta de gran utilidad recurrir a los restos de ajuar funerario que  suele acompañar a algunas de las tumbas. Así, por sus características y por las monedas halladas en algunas de ellas, los arqueólogos fecharon entre los s. XIV y s. XVII una de las fases de la excavación.

 

A modo de ejemplo, os comento que se encontró un individuo infantil con el cual se asocia una moneda de vellón del reinado de Juana y Carlos (1506-1516). Otro individuo portaba una moneda de Enrique IV, entre el dedo corazón y anular de la mano derecha. También, se halló una moneda perteneciente al reinado de los Reyes Católicos, debajo de la cuarta vértebra lumbar, por lo que los arqueólogos suponen que el individuo la llevaba en la mortaja, en la zona abdominal…

En un solo caso hallaron objetos de adorno personal, un anillo de bronce. En ningún caso se encontraron restos de vestimenta, ni de botones o hebillas, por lo que el equipo arqueológico sentencia que se les enterraba envueltos únicamente en un sudario. La mayor parte de los enterramientos fueron realizados en fosas de forma ovalada excavadas en la tierra.

Y así es como se ponen en contexto los restos humanos hallados en las campañas de excavación en poblaciones históricas.

Nos vemos en la próxima entrada. Hasta entonces…

Que el pensamiento crítico os acompañe, carbonian@s.

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