El cortejo en el mar: Elígeme a mí

En la mayoría de los peces los machos fecundan directamente los huevos que las hembras liberan al mar. Pero en algunas especies los machos han desarrollado sus propias estrategias de conquista para que la hembra los elija y poder así perpetuar sus genes. Las tácticas que utilizan para “conquistar” a las hembras son muy variadas y van desde los bailes insinuantes, cambios en la coloración, construcción de nidos primorosos o el cuidado de los huevos. Aquí van algunos ejemplos del cortejo en el mar:

Comienzo con un reciente descubrimiento. En el Océano Antártico (el Mar de Wedell más concretamente) y a una profundidad de 400-500 metros, el buque de investigación alemán Polarstern descubrió una gran superficie con nidos repartidos de manera regular de unos peces llamados dracos rayados de Jonás (Neopagetopsis ionah). Para sorpresa de toda la expedición, la superficie que ocupaban estos nidos resultó ser similar a la superficie de las islas Maldivas (240 Km2). En cada nido se veían entre 1000 y 2000 huevos y calcularon que habría alrededor de 60 millones de nidos. Alucinante. Estos números han convertido este lugar en el mayor criadero de peces conocido. Ahora el objetivo es conseguir que toda esta zona de nidificación sea declarada un área marina protegida. Es de justicia, ¿no creéis?


Aquí tenéis una de las imágenes que captaron de estos nidos en el fondo marino. En cada nido, un pez adulto protege los huevos. Foto: AWI OFOBS Team

Referencia: https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(21)01698-5

Un caso muy curioso y seguro que os suena más es el de los nidos que construye un pez globo japonés (Torquigener sp.). Estos pequeños peces de apenas 6 cm construyen en el fondo marino unos curiosos nidos circulares que recuerdan a los mandalas. El diseño de estos artísticos nidos exigen la dedicación exclusiva del “artista” durante semanas. Con el movimiento de sus pequeñas aletas pectorales desplazan la arena hasta formar un circulo. A continuación, dibujan con la arena líneas, valles y cráteres. Los hay incluso más artistas que adornan el nido con su toque personal, añadiendo conchas o restos de corales. Eso sí, en el nido siempre las arenas más finas acaban en el centro del diseño.


Una secuencia de un nido desde el comienzo (a), mientras lo diseña (b), cuando ya está acabado (c) y como finalmente desaparece (d). (Fuente: Kawase et al, 2013).

Aunque se desconoce el motivo, las hembras prefieren un nido que tenga el grano del centro cuanto más fino mejor. Una vez que la hembra elige donde dejar sus huevos, el macho los fertiliza y los cuida durante seis días. Luego el nido queda abandonado y acaba desapareciendo. Y os preguntareis, ¿Qué sentido tiene dedicar tantas horas de trabajo a construir estos nidos? Todavía no hay respuesta, así que habrá que continuar estudiando el motivo de esos diseños, tan artísticos como efímeros.

Referencia: Kawase, H., Okata, Y. & Ito, K. Role of Huge Geometric Circular Structures in the Reproduction of a Marine Pufferfish. Sci. Rep. 3, 2106; DOI:10.1038/srep02106 (2013).

Otro ejemplo muy interesante es el de los caballitos de mar (Hippocampus spp). Los machos en este caso utilizan toda la artilleria para la conquista: abrazos, cambios de color y hasta un baile en pareja. Cuando acaba el cortejo, la hembra deja sus huevos (más de mil) en una especie de bolsa que tiene el macho en su abdomen. Allí los huevos son cuidados por el macho que los lleva consigo hasta el momento de “parirlos”. Os añado un enlace del momento grabado en el Palma Aquarium (https://palmaaquarium.com/) donde podéis disfrutar en directo de este curioso “parto”:  https://www.youtube.com/watch?v=UKY97DdVFK8

¡Ah! Y encima, la mayoría de estas parejas son “para toda la vida” ¿Pueden ser más románticos?

Y no creáis que esto es cosa solo de los peces de menor tamaño, ya que también se ha comprobado el cortejo del macho a la hembra en el pez espada (Xpihias gladius). En 2015 Mejuto y García-Cortés, publicaron imágenes de un pez espada que continuó su cortejo nadando alrededor de una hembra que acababa de ser capturada y que luego se comprobó que estaba a punto de poner sus huevos. Los autores sugieren que la danza del macho alrededor de la hembra puede servir de estímulo para que la hembra libere sus huevos y el macho los pueda fecundar con su esperma.

Las imágenes las podéis ver aquí: http://www.co.ieo.es/tunidos/documentos/prensa/14Febrero2015ScientificAmerican.pdf

Y si quereis saber más: Mejuto, J. & Cortés, B. G. 2014. Reproductive activity of swordfish Xiphias gladius, in the Atlantic Ocean inferred on the basis of macroscopic indicators. Revista de Biología Marina y Oceanografía, 49(3): 427-447.

Y por último un caso muy curioso que me contó mi compañera Eva Velasco es el del gallerbo (Salaria pavo), un pez que se disfraza. Los machos de esta especie son más grandes que las hembras y tiene una llamativa cresta dorada. Además, en la época de puesta se visten de colores “nupciales” para atraer a las hembras. Son territoriales, cuidan de los nidos y compiten por las hembras. Y por eso los machos más pequeños desarrollan una curiosa estrategia que consiste en engañar al macho dominante haciéndose pasar por una hembra durante el cortejo. Con este engaño consiguen ser los que finalmente fecundan los huevos de la hembra. Pequeños pero astutos.


Imagen de un gallerbo macho dominante.

Y es que para conquistar “cada maestrillo tiene su librillo”.

¡Hasta la próxima entrada marina!

Quiero agradecer a Manuel Gestoso y a Eva Velasco el cederme el uso de las imágenes que abren y cierran esta entrada.

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