La Filosofía y la Veterinaria

ESCULAPIO en el Museo de Madicina de Alemania en Ingolstad
Esculapio o Asclepios, escultura del Museo de medicina de Alemania de Ingolstadt

¡Hola a todos los carbonian@s!

Me estreno con una presentación de quien soy en forma de artículo, entrelazando la pasión profesional veterinaria con la pasión filosófica y los lazos familiares que la explican…

Uno de los más sencillos nexos de unión entre la filosofía y la veterinaria lo tenemos con el famoso filósofo griego Aristóteles (384 aC-322 aC), que nos dejó tres obras sobre zoología: Historia de los animales (una biología general de los mismos), Partes de los animales (una anatomía y fisiología comparadas) y Generación de los animales (la biología de su desarrollo). Aristóteles había disecado a más de 50 especies animales distintas y las diferenciaba en dos grandes categorías: Enaima (que tienen sangre) y Anaima (que no la tienen). Es decir ya hacía una distinción entre vertebrados e invertebrados.

Y precisamente el libro Historia de los Animales fue un regalo de mi padre Josep Manuel Udina (1939-2014), profesor de filosofía en la UAB y reconocido medievalista, cuando yo era joven y que una vez leído creo que tuvo el impacto de hacerme seguidor del estudio de los animales, en mi caso como Veterinario.

En la UAB se fundó la revista Enrahonar, para hacer difusión de las ideas y debates en filosofía y otras disciplinas. En su creación participaron los profesores que fundaron el departamento de filosofía como Josep Calsamiglia y mi padre. Precisamente Josep Calsamiglia (1913-1982) fue el impulsor de los textos filosóficos de la editorial Laia, y era padre del veterinario Sergio Calsamiglia Blancafort (1964-2023), que nos dejó muy recientemente. Sirvan estas palabras de recordatorio a Sergio, profesor en la Facultad de Veterinaria de Barcelona que se dedicó a la investigación ennutrición de rumiantes y autor de ‘Mitos y Falacias sobre el consumo de Leche’.

La biblioteca de libros de filosofía que hay en casa me ha permitido poder hacer una buena búsqueda de esta relación filosofía/veterinaria, o mejor dicho con los animales o la zoología. Podemos buscar relaciones de los filósofos con sus “congéneres” zoológicos, en el terreno del símbolo o en una referencia simbólica. También podemos buscar el uso de un animal asumido por el filósofo como guía existencial o incluso como referente de vida, o bien buscar pensadores que recurren a los animales para ilustrar su filosofía o para atacar a sus rivales.

Para empezar, podríamos quedarnos en el logo que usó esta colección de textos de filósofos, con un búho de ojos grandes representado. ¿Pero realmente es un búho o una lechuza lo que vemos o deberíamos ver?

Libro de la Editorial Laia – Textos filosòfics

La mítica lechuza o mochuelo de Minerva, símbolo de la sabiduría, fue transformada en búho a partir de Hegel (1770-1831), quien al final del prefacio a su Filosofía del Derecho, recuperó del olvido a la lechuza de Minerva. Pero Hegel escribió «Eule der Minerva» y Eule es un genérico poco preciso que se aplica en general a las aves rapaces nocturnas. De allí en adelante los traductores de Hegel convirtieron a la lechuza (o mochuelo) de Minerva en búho y éste ha quedado como símbolo de la filosofía actual…

Moneda de euro actual de Grecia

En la tradición filosófica, se han usado animales como referencia simbólica. Tenemos de ejemplo a la ilusa paloma de Immanuel Kant (1724-1804), filósofo alemán que nació en Königsberg (lo que actualmente es Kaliningrado), que lo tenemos de actualidad por ser un enclave de Rusia en medio de la Unión Europea (entre Polonia y Lituania), pero de ruso solo tiene lo que es a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. En la metáfora de la paloma, Kant dice que el pensamiento (la ligera paloma) solo progresará en el conocimiento si sus ideas (el vuelo en libertad) están atados a la dura realidad sensible, es decir están contrastados con la experiencia (la resistencia al aire). También usa a las abejas, para decir que el conocimiento se asemeja al procedimiento de las abejas que recogen néctar de las flores y lo elaboran haciendo miel: una parte es exterior (experiencia) pero lo que lo hace posible procede del interior (la razón).

Otro animal simbólico y famoso, es el gallo de Esculapio. La última frase de Sócrates (470 aC-399 aC) antes de morir fue “le debemos un gallo a Esculapio”; condenado a la pena capital en un injusto proceso que sufrió en Atenas por el delito de corromper a la juventud y de no creer en los Dioses. Fueron sus acusadores Anito, Licón y Meleto, este último un poeta erótico, por cierto, que lo sentenciaron a morir envenenado con cicuta (una planta con alcaloides tóxicos: nicotina, anabasina, citisina, n-metilcitisina, coniína, n-metilconiína y γ-coniceína). Darle un gallo en sacrificio (ofrenda) a Asclepio (Esculapio), Dios de la salud y de la medicina, era una forma de agradecer por adelantado la “curación” de la enfermedad de la vida. Por suerte Sócrates nos dejó otras frases tan famosas como el “Solo sé que no sé nada”,  “la verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia» o “el hombre es un animal político (social)”.

Serie de ficción de 2017 con el título de la frase de Sócrates: “Un gallo para Esculapio”

Siguiendo con Sócrates, encontramos en él la figura de la identificación con un animal. Él decía que se consideraba un tábano (epítome de su razón de ser en este mundo del tábano en la Apología de Platón (427 aC-347 aC)): “punzar las almas engreídas de los necios, remover por efecto de su aguijón todas las trabas que obturan el parto libre de las conciencias desde sí mismas”.

También se asume el animal por el filósofo como una guía espiritual en el caso de los cínicos, que conforman su ética desde la animalidad, y algunos de ellos tienen el perro de referente, es decir hay una identificación de la vida filosófica con la vida animal viendo en el perro a un modelo a imitar (canificación). Diógenes de Sínope (399 aC- 323 aC), apodado “el perro” y que vivió como tal, fue un ejemplo de lo que ahora encontramos en las noticias digitales en Agosto del 2023: “Un youtuber japonés, ha gastado 13.000 euros para cumplir su sueño de convertirse en un perro. Ahora, el hombre se ha hecho mundialmente conocido gracias a la difusión de su disfraz en las redes sociales, aunque solo le conocemos en su faceta de perro”.

Disfraz de perro Border Collie de ZEPPET para el youtuber Toco (Japón, 2023)

Una asociación animal, aunque posterior al propio filósofo, es la del cerdo de Epicuro (341 aC-270 aC). La famosa frase de Horacio (65 aC – 8 aC): “Soy un cerdo de la piara de Epicuro (Epicuri de grege porcum)” hacía referencia al jardín de la casa de Epicuro en Atenas, dónde se enseñaba a sus alumnos la doctrina del placer, un lugar al que asistían también mujeres y esclavos, convirtiéndose en auténticos “cerdos” en el jardín de su maestro.

Erwin Shrödinger (1887-1961) fue el filósofo de la biología. Su idea filosófica principal estriba en la convicción de que el sujeto y el objeto se hallan indisolublemente vinculados, en considerar que es erróneo separarlos y “objetivizar” el mundo exterior, como hacen la filosofía y la ciencia de la época moderna. Su experimento icónico de la física cuántica es la paradoja del gato que puede estar simultáneamente vivo y muerto, en un estado de superposición cuántica como resultado de estar vinculado a un evento subatómico aleatorio que puede ocurrir o no.

l gato de Shrödinger, ¿está vivo, muerto o las dos cosas a la vez?

Siguiendo con las paradojas filosóficas, tenemos a la famosa paradoja del Asno de Buridan, dónde un asno a punto de morir de sed y de hambre, se sitúa justo en el centro entre un montón de trigo y un recipiente con agua, y el animal muere porque es incapaz de escoger uno de los dos caminos, ya que su instinto lo lleva hacia los dos y ambos están a la misma distancia. Esta paradoja fue una reducción al absurdo contra las tesis del teólogo Jean Buridan (1300-1358), y le tocó a un burro como le podría haber tocado a otro animal.

Y una tercera paradoja de la historia de la filosofía es la de la Tortuga de Zenón. Quizás esta es más matemática que filosófica, pero como Zenón de Elea (490 aC-430 aC) también le daba a los pensamientos, propuso una paradoja o aporía (un razonamiento aparentemente correcto cuya conclusión es evidentemente falsa) en donde Aquiles nunca alcanzaría a una tortuga en carrera que partía con ventaja. También el guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003) nos confirmó “con sorna” en sus escritos que por fin la tortuga llegó a la meta sin que Aquiles la alcanzara: “Por fin, según el cable, la semana pasada la tortuga llegó a la meta. En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones. En efecto, una diez miltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles. FIN”.

Se usó Aquiles en el ejemplo de Zenón, por ser famoso por sus cualidades físicas en la época. Según la leyenda, Aquiles, héroe de la Guerra de Troya, era invulnerable, debido a que su madre, para hacerle invencible lo llevó a la laguna Estigia, morada de la gorgona Medusa (una diosa monstruosa), y lo sumergió en sus aguas sujeto por el talón. Como su talón fue lo único que no se mojó, éste era su único punto débil… el Talón de Aquiles.

Si cambiamos paradoja por parábola (dilema) filosófica-zoológica, tenemos el famoso ejemplo de los puercoespines de Arthur Shopenhauer (1788-1860), que por cierto se transformaron en erizos con Sigmund Freud (1856-1939). Comparó el dolor que producen las relaciones humanas con unos puercoespines que deben juntarse para no morir de frío aún si se dañan con sus púas. Deben mantener cierta distancia para no hacerse daño, pero deben a la vez acercarse en busca del calor.

Puercoespín

Queda para una segunda parte profundizar en la transformación animal, no la propuesta por el budismo ni la propuesta por Franz Kafka en “La metamorfosis”, sinó la propuesta por ejemplo por Nietzche que pretendía que nos convirtiéramos en leones, el lobo de Thomas Hobbes o la de Simon de Beauvoir a la que ya llamaban para más inri directamente Castor….

Y con la palabra “inri” terminamos, un acrónimo que nos recuerda los “latinajos” aún presentes en nuestro día a día, y que también darían para otra Carbonoticia.

PS: I.N.R.I.= Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum; que se puede traducir como Jesús de Nazaret Rey de los Judíos. Por eso decimos para más inri, con un significado de “por si fuera poco” o “para colmo”.

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *