Todos fuimos plancton (o casi)

En el mar, en la columna de agua, viven multitud de seres vivos (microscópicos en su mayoría) que son la base de la cadena trófica marina. A su conjunto le llamamos plancton. La palabra plancton procede del griego y significa “lo errante”,  y bajo este nombre se agrupan organismos que viven en suspensión y a merced de las corrientes en el mar. Aunque tengan capacidad de nadar, ninguno puede vencer la fuerza de la corriente que los desplaza y mueve. En esta entrada vamos a conocer a algunos de los organismos que lo componen. Allá vamos.

El  título de “Todos fuimos plancton (o casi)”,  hace referencia a que muchos de los animales que pueblan los mares, al menos durante las primeras etapas de la vida, forman parte del plancton. Casi todos los huevos y larvas de peces marinos también están presentes y les llamamos ictioplancton.

Y si pensáis que las fases de huevo y larva en la vida de un pez son etapas tranquilas, os equivocáis. El ambiente en el que viven es hostil y las condiciones a menudo extremas. Estamos hablando de que huevos y larvas para muchos peces y organismos filtradores representan un alimento muy atractivo, tan irresistible como lo es el chocolate para un niño.

Las larvas (al igual que los huevos) se alimentan de sus propias reservas maternas hasta que su boca se abre y les permite comenzar a comer de manera autónoma. El problema es que si no encuentran el alimento adecuado acaban muriendo de hambre. ¿Y quién tiene la culpa? Pues las corrientes marinas, por no transportarlas a los sitios donde hay alimento en cantidad suficiente o con un tamaño que se ajuste al de sus pequeñas bocas. Se trata de una etapa tan crítica que la mortandad puede llegar a ser de más del 90%. Dramático.

Para poder identificar y contar el ictioplancton presente en el mar, los científicos comienzan por recoger muestras utilizando redes de plancton (bongos) diseñadas para “pescar” huevos y larvas en superficie. Después, al microscopio se identifica el ictiplancton de cada muestra. Para que os hagáis una idea de los tamaños de cada estructura, los huevos tienen un diámetro medio de un milímetro y las larvas al salir del huevo, de entre tres y cinco milímetros de largo. Pequeños, ¿verdad?

Bongos trabajando en la recogida de ictioplancton. (Imagen de I.Riveiro)

La variedad y cantidad de ictioplancton en una muestra va a depender de la época del año y la zona: en primavera (época de puesta) y en las Rías Baixas de Galicia (una zona de alta diversidad) es habitual encontrar muestras con cantidad de larvas de diferentes especies.

Ictioplancton de la Ría de Vigo, 1985. Imágenes de la tesis de Mª José Ferreiro Esteban,

¿Y como se sabe a qué especie pertenece cada huevo? Pues se observa en el huevo su forma (el de anchoa es ovalado, cuando lo normal es la forma redondeada), tamaño (el de sardina es mucho más grande que el de caballa), el número de gotas de aceite (el de jurel tiene una única gota y los peces planos muchas), etc.

Huevo de merluza (C.Piñeiro)

Si lo que queremos es identificar larvas utilizamos también su forma, cómo se sitúan las aletas o el tubo digestivo, la pigmentación que presentan, o el número de paquetes musculares o miómeros que tienen debajo de la piel (ventajas de ser transparentes). Su correcta identificación presenta mayor grado de dificultad, porque los rasgos de forma y pigmentación van variando a medida que se van desarrollando. Esto significa que con diferentes tamaños una misma larva presenta un aspecto diferente.

Ejemplo de larvas de diferentes especies. De arriba a abajo: lirio, caballa (José M. Rodriguez), y merluza (C.Piñeiro)

Solo los ojos de expertos con muchas horas al microscopio logran identificar correctamente el ictioplancton. Se trata pues de un trabajo que exige una gran dedicación y tiempo delante de un microscopio, ¿no os parece?

El estudio del ictioplancton nos permite estimar la cantidad de adultos reproductores de una especie. Además, si calculamos la edad de los huevos conoceremos el momento en que ocurrió la puesta… Pero todo esto ya os lo contaré en otra entrada.

Mi compañera y amiga la doctora Isabel Riveiro me proporcionó la  información que necesitaba para hacer esta entrada. Es la responsable en el Instituto Español de Oceanografía del proyecto CIES (Campañas Ictioplancton Evaluación Stocks) y experta en ictioplacton. No es extraño verla en el laboratorio delante de un microscopio, identificando huevos y larvas recogidas en cualquier campaña o planificando experimentos para avanzar en el conocimiento de estas fases de la vida de los peces marinos explotados.

¡Hasta la próxima entrada marina!

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