¿Realmente es necesario el trabajo de los observadores científicos a bordo de la flota pesquera?

Las condiciones de trabajo a bordo se agravan si el tiempo no acompaña

Su trabajo permite evaluar el estado de los recursos marinos vivos.

Es la primera entrada que hago en el blog y lo hago una semana después de la tragedia que ocurrió en aguas del Atlántico Noroeste, por fuera de aguas de Terranova, en el que se hundió trágicamente el buque de pesca Villa de Pitanxo. Escribí un pequeño artículo, del que os dejo el enlace, para dar visibilidad y valor al trabajo del observador que se encontraba trabajando a bordo y cuyo cuerpo continúa desaparecido.

https://theconversation.com/por-que-navegaba-un-observador-cientifico-en-el-barco-que-naufrago-en-terranova-177486

Como comentaba en el artículo, el trabajo de los observadores científicos es crucial para conocer tanto el estado de las poblaciones explotadas como el potencial impacto que puedan tener en otras especies y en el ecosistema.

El trabajo en los barcos de pesca es frenético, especialmente cuando llega la captura a bordo. Se intenta procesar todo el pescado en el menor tiempo posible, para que de un tiempo de descanso, en el mejor de los casos, antes de que llegue el siguiente lance. Y el trabajo del observador científico es igual de frenético, intentando muestrear todas las especies, tanto las que retienen a bordo como las que desechan. Si la captura es pequeña, tiene que estar muy atento porque ve las especies que desaparecen por arte de magia…bueno, por arte de una tripulación experimentada acostumbrada a trabajar el procesado del pescado a velocidades de vértigo. 

Si tuvierais que calcular el nº de peces que hay en el mar de una especie que están explotando, para saber si ese nivel de explotación es sostenible, es decir, para asegurarnos que sobreviven en un nº suficiente que permita al menos la recuperación de la cantidad extraída, ¿cómo lo haríais? 

El conocer la fracción de la población que se está pescando es fundamental. Saber si son individuos juveniles, que aún no se han reproducido, o maduros. Si hay un sesgo entre sexos, es decir, se están pescando más hembras que machos, quizás ligado a una migración para la puesta de los huevos. Tampoco es lo mismo pescar una especie de vida corta, por ejemplo cefalópodos (calamar, pulpo…), que pueden vivir un único año, que el reloj anaranjado (Hoplostethus atlanticus) que puede vivir más de 100 años. Éstos y otros muchos factores son los que hay que tener en cuenta a la hora de evaluar estos recursos, además de la dinámica de la flota, pues se podría estar explotando la misma especie por flotas con artes diferentes, en distintas épocas, en otras zonas.    

Ejemplar marcado, su recaptura nos permite conocer la tasa de crecimiento y migración

Nosotros intentamos hacerlo utilizando dos fuentes de datos, por un lado los datos de captura y esfuerzo que proporciona el barco, y por otra por los muestreos que realiza el observador u observadora científica. Se hacen para todas las especies que se retienen a bordo, tanto especies objetivo como acompañantes (lo que se llama bycatch).

Por ejemplo, se toman datos de la talla, sexo, peso, madurez sexual, contenido estomacal y la recogida de muestras (otolitos para la determinación de la edad, músculo para estudios genéticos). Esta información nos permite conocer, entre otras, la talla/edad de primera maduración, de reclutamiento, la estructura de los stocks. Si se hace un seguimiento continuo durante varios años, con estos datos y los de captura y esfuerzo podemos evaluar el estado de las poblaciones y proponer una cuota que evite la sobrepesca.

Hay que tener en cuenta que normalmente, en las aguas internacionales, no está pescando únicamente España. Todos los países que están pescando un mismo recurso (fletán por ejemplo) tiene que poner sus datos a disposición de los científicos en lo que llamamos ORPs (Oficinas Regionales de Pesca). NAFO es la que gestiona las pesquerías del Atlántico Noroeste.   

Otro objetivo de estudio que se realiza con los datos proporcionados por los observadores científicos es estimar el potencial impacto que estas actividades pueden ocasionar en el ecosistema y desarrollar medidas de conservación que limiten este impacto. Se hace:

1º con el muestreo de los descartes, que son especies que se desechan, y que a veces son las mismas especies objetivo pero con una talla pequeña, o en malas condiciones, aunque normalmente son especies que se desechan por no tener valor comercial

2º con las capturas accidentales, que muy ocasionalmente pueden ocurrir (mamíferos, aves, tortugas en flotas que se pueden capturar accidentalmente en aguas más cálidas)

3º Muestreando los invertebrados que habitan el fondo, especialmente aquellas especies que forman ecosistemas marinos vulnerables, como las esponjas o los corales de aguas frías.

Isidiidae. Coral de aguas frías, vulnerable a las actividades de pesca.

4º Avistamientos de mamíferos marinos y aves. Hay casos en los que los mamíferos marinos (cachalotes, orcas, focas) depredan de la captura (palangreros, al virar el arte). El observador debe estimar el porcentaje de depredación en la captura.

Con estos datos, se proponen medidas de mitigación de este potencial impacto, como reglas de desplazamiento cuando se ha alcanzado un umbral de capturas de invertebrados, o la prohibición de largar el arte de pesca en presencia de mamíferos marinos, o la prohibición, por ejemplo, de tirar los desechos por el mismo lado por el que se recoge el arte, que hace que se acumulen las aves a su alrededor haciéndolas más vulnerables.

Orca y aves merodeando cerca del buque.

Cada vez les pedimos más datos a los observadores, pero su tiempo y capacidad es limitado. Hay flota, por ejemplo la que pesca en aguas del Océano Antártico, en la que todos los barcos llevan dos observadores a bordo. En estas aguas hay unas áreas en la que se realizan pescas de investigación y en la que los observadores realizan trabajos que hasta ahora sólo se realizaban en buques de investigación, como el marcado electrónico de peces, cámaras de videos del fondo para ver el impacto que tiene, o utilización de CTDs, que son sensores que nos permiten conocer las características de la masa de agua desde la superficie hasta el fondo.

Últimamente se están instalando en los barcos sistemas de seguimiento electrónico (videos instalados en distintos puntos del barco), que permitirían complementar su trabajo, aunque, según mi opinión, nunca sustituir.

¿Y hay quien piensa que el trabajo de los observadores científicos a bordo de la flota no es necesario?

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3 comentarios

  1. Muchísimas gracias!!!! Explicado de una forma espléndida… Y sobre todo, gracias por dar visibilidad a una profesión que pasa desapercibida,salvo en momentos terribles…

  2. With the quota, while some species are caught, the sailors also reserve fish for themselves. However, these fish are taken as unregistered. No information is recorded. They do not record fish that die during hunting. However, all fishing vessels throw all their garbage into the sea. That’s the worst. Fishermen pollute the sea. All of this will happen this season and no one will say stop. Some political elements protect fishermen. They pay very little wages to fisheries observers, especially in Turkey. Fishing observers are never taken care of in Turkey.

  3. Yo distinguiría entre el observador científico y el observador NAFO. Mi primer embarque fue a bordo del Playa Menduíña Dos, el buque que rescató a los supervivientes y que vistéis atracado en St. John’s. Debió ser la primera vez que un pesquero gallego entraba a puerto desde el apresamiento del Estay en 1991. En aquella ocasión fui como observador NAFO y me las vi con Moncho Porto, el padre del actual patrón y con Moncho Jr. que era el costa. En aquel momento (2003) los observadores los contrataba una empresa inglesa y en teoría los observadores debían ser de una nacionalidad diferente a la del barco. Porque vas de policía, a controlar las capturas. No a tomar datos. Todos los días había un radiocheck y teníamos una clave para solicitar inspección al barco de la UE, el Kommandor Amalie. Aunque iba con paisanos de Cangas y me llevé muy bien con ellos, cuando entraba en el puente se cortaban las conversaciones. Y alguna vez tuve que llamarle la atención al patrón con más de 40 años de experiencia en el mar. Recuerdo lo que le dije : «son un pimpín pero teño ollos» (soy un pardillo pero tengo ojos). Las veces que volví a Terranova fueron a bordo del Vizconde de Eza, como observador científico. No me quedaron ganas de temporales con olas de 12 metros. La mayoría de mis embarques posteriores fueron en aguas subtropicales en el palangre del espada para el IEO. Se vive mejor.

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