Nueva pista de que los microorganismos están detrás del cáncer

Hoy os escribo muy contenta porque estamos de celebración en el laboratorio. Y es que la noticia no es para menos. Hemos demostrado, gracias a una ayuda de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que se puede mejorar la calidad de vida de algunos pacientes de mieloma múltiple tratando sus infecciones previas por hepatitis C. El mieloma múltiple es un tipo de cáncer hematológico bastante frecuente y hasta el cinco por ciento de los pacientes sufre de hepatitis C.

Podéis consultar todos los detalles de nuestros resultados en nuestra reciente publicación en la revista Frontiers in Immunology. A modo de resumen, os explico nuestros dos hallazgos principales.

1.-Hemos observado que la hepatitis C juega un papel importante en la evolución de la enfermedad

La mayoría de los pacientes estudiados presentaban una célula tumoral específica para la hepatitis C. ¿Y cómo lo hemos averiguado? Pues muy sencillo, el mieloma múltiple es un cáncer de células plasmáticas, las células que se dedican a producir los anticuerpos. Estos anticuerpos reconocen específicamente a los agentes extraños de nuestro organismo. Cuando se produce el mieloma múltiple, las células plasmáticas malignas se dividen sin control y producen un tipo de anticuerpo que desplaza al resto de anticuerpos de nuestro organismo. Pues bien, hemos aislado los anticuerpos producidos por las células plasmáticas tumorales de estos pacientes y analizado los agentes infecciosos que reconocían específicamente. Así, hemos observado que la mayoría eran específicos para distintas proteínas del virus de la hepatitis C.

2.-Si se trata la infección, se puede producir una mejora de la evolución de la enfermedad en gran parte de los pacientes

Hemos observado una clara mejoría en estos pacientes llegándose a presentar una remisión completa de la enfermedad en uno de ellos. Llamativamente, el tratamiento no fue tan efectivo en aquellos pacientes cuyo tumor no fue dependiente de la hepatitis C. Esto nos sugiere la directa relación entre la infección y la evolución del tumor.

En nuestro modelo, proponemos que la estimulación crónica de las células plasmáticas por el virus de la hepatitis C provocaría su malignización, dividiéndose descontroladamente. Estas células plasmáticas tumorales producirían grandes cantidades de un único tipo de anticuerpo específico para el virus de la hepatitis C. El tratamiento de dicha infección provocaría una reducción de estimulación de las células plasmáticas y una mejora en la evolución de la enfermedad.

Así proponemos el tratamiento de la hepatitis C en todos los pacientes con mieloma múltiple, pues podrá mejorar el pronóstico de su enfermedad. Además, estos descubrimientos nos están haciendo pensar que el mieloma múltiple puede relacionarse con distintas infecciones que, si son tratadas, producirían una mejora en la evolución del tumor. Junto con otros tratamientos experimentales que se están implementando hoy en día, estos hallazgos pueden trasladarse, en un corto plazo de tiempo, en una clara mejora de la calidad de vida de los pacientes de mieloma. Ahora sólo nos queda seguir investigando nuevos microorganismos que puedan estar implicados en el desarrollo del mieloma. Así continuaremos desarrollando nuevas opciones terapéuticas para su cura.

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