Menudo marrón!

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Hola carbonian@! Me llamo Alba y hoy es mi primer día por aquí. Empezaré presentando a nuestro protagonista de hoy: Clostridium difficile. Aunque para muchas personas pueda ser un aliado, formando parte de la microbiota intestinal, en ocasiones se produce un desequilibrio que genera una sobrepoblación de esta bacteria. Cuando un paciente ingresado en el hospital o un anciano que reside en un centro de mayores ha estado mucho tiempo tomando antibióticos, la microbiota intestinal (conjunto de microorganismos que conviven en nuestro tracto digestivo) puede desregularse. Es entonces cuando C. difficile aprovecha su momento para volverse un villano, coloniza ampliamente el intestino y desplaza al resto de microorganismos. Aunque algunas personas carezcan de Clostridium difficile en su microbiota, pueden infectarse por contacto oral-fecal, por tanto, es muy importante el lavado riguroso de manos y el aislamiento temprano de los pacientes infectados.

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention

¿Y a que se dedica Clostridium difficile cuando se convierte en un malvado habitante de nuestro organismo? Empieza a liberar sustancias venenosas (toxinas), que forman unas placas blanquecinas (llamadas pseudomembranas) en el interior del colon, inflamándolo y produciendo fuertes diarreas, vómitos y dolor intestinal. Esta enfermedad recibe el nombre de colitis pseudomembranosa.

El tratamiento para esta infección suelen ser antibióticos como metronidazol para los casos leves a moderados (inhibe la síntesis de ácidos nucleicos) y/o vancomicina para los casos más graves (ataca la pared bacteriana). Aunque la mayoría de los pacientes responden bien a este tratamiento, el 10-20% de los pacientes infectados vuelven a presentar síntomas. Para los casos más rebeldes, la caca puede ser la solución. Como lo lees, un trasplante de microbiota fecal (TMF) puede ser efectivo para los pacientes con infección recurrente.

El trasplante de microbiota fecal consiste en la obtención de microorganismos intestinales de las heces de un individuo sano (donante), para introducirlos en el tracto gastrointestinal de una persona con infección recurrente por C. difficile (receptor) con el objetivo de restaurar la microbiota intestinal dañada. Pero, ¡no te asustes! No te ponen la caca de nadie directamente, los excrementos se filtran hasta obtener únicamente los microorganismos del donante, y éstos se implantan en tu organismo para ayudar a combatir a esta bacteria.

El TMF es un tratamiento que ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de la infección recurrente por C. difficile, con una tasa de curación de hasta el 90%. Por otra parte, se están realizando múltiples estudios para evaluar la aplicación del TMF en otros ámbitos, como la enfermedad inflamatoria intestinal.

Uno de los primeros estudios en evidenciar la eficacia del trasplante fecal fue el publicado en 2013 por la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine. Desde entonces, el trasplante de microbiota fecal es un procedimiento muy utilizado en los pacientes infectados con Clostridium difficile y que sufren la enfermedad de manera recurrente.

Aunque todos producimos excrementos, no penséis que es fácil encontrar al candidato ideal para hacer una donación fecal. Los donantes se somenten a un exhaustivo examen para evitar contagiar enfermedades infecciosas u otras enfermedades relacionadas con la alteración de la microbiota intestinal, como la diabetes, la obesidad, etc. De hecho, existen incluso bancos de heces para agilizar el acceso al trasplante de los pacientes que lo necesiten.

Y hasta aquí la entrada de hoy…Espero que hayáis aprendido que con cosas tan poco valiosas como nuestra caca, podemos ayudar a otras personas.

Mucha mierda y hasta la próxima!

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